Era una cálida noche de verano. Sintió un brazo que la asía fuertemente por su cintura y una mano que tomaba su boca. Sintió el pecho de la otra persona pegado a su espalda. Sintió que sus piernas no podían moverse porque las otras estaban atrapando las suyas. Quiso gritar pero su voz no se sintió. El comenzó a darle pequeños besos por su cuello, mientras acariciaba la tibia piel de su pancita. Su parte viril se apoyaba cada vez más sobre esa bella colita, y ella empezó a convencerse que quizás no valía la pena defenderse tanto, mientras las hábiles, tiernas y seductoras manos de él comenzaron a acariciar los dulces y firmes senos de esa preciosura angelical. Ella suspiro hondo, levantó su mirada hacia el cielo, y ya no pensó en gritar. La increíble suavidad que sentía al tocar la piel de ese hombre, el sentimiento de que era tratada con mucho amor, y una especie de conexión que parecía haber entre ellos, la llevaron a decidirse por no resistir y se dispuso a disfrutar el momento. Se entregó mansamente a merced de ese macho excitante e infernal y a una lujuriosa noche de placeres inimaginables y desenfrenados. El la tomó en sus brazos, la dió vuelta y le dio un largo beso… ella cerró sus ojos, mientras pensaba quien sería ese fascinante ejemplar masculino. Al apoyarse en ella, la fricción de su miembro generoso en tamaño y ya bastante endurecido, comenzó a hacer mella en lo que a esa altura se sentía como un volcán a punto de ebullición. Después de un tiempo que pareció una eternidad, distanciaron sus rostros unos centímetros para poderse mirar a los ojos. Fue en ese momento que ella se dio cuenta que lo conocía. Nunca se imaginó que algo así podía pasarle. El la seguía acariciando minuciosamente desde sus mejillas, su cuello, bajó nuevamente acariciando todo su cuerpo, el interior de sus muslos y finalmente introdujo sus manos por los costados de su bombacha. Mientras él la bajaba lentamente y con maestría, ella sintió deseos de comenzar a darle besos por su pecho. Subió por el cuello y nuevamente se juntaron sus bocas de forma apasionada, sintiendo su lengua tibia y palpitante que le acariciaba su paladar. Con prisa y sin pausa, mientras sus bocas jugaban un dulce juego de ensueños, ella tomó su jean y se lo fue sacando con ansias de placer extremo. Sus cuerpos desnudos se entremezclaron en un apasionado abrazo y comenzaron un alocado y desatado frenesí de toqueteos furtivos. Mientras se acariciaban sin cesar, la temperatura femenina le subía segundo a segundo y se iba focalizando justo ahí, en esa zona tan especial. Ella sintió que su sexo ardía y que necesitaba ser penetrada. Por primera vez en su vida, ese hombre había hecho estallar una bomba que se hallaba oculta en su interior. Abrió provocativamente sus piernas y él comenzó a introducirse en lo más íntimo de ella. Sintió que sus entrañas se abrían y sintió que sus deseos sexuales eran insoportables. Mientras el besaba dulcemente sus pezones, los cuerpos se fueron conjugando en uno sólo y ella, estremecida, gozaba teniendo lo que más deseaba de él enterrado dentro suyo. Nunca había sentido sensaciones semejantes, parecía que tuviera un tronco caliente pujando como un pistón en su interior. Moviéndose acompasada y salvajemente, él le daba pequeños mordiscos, entre suaves y violentos, que le provocaban espasmos de éxtasis. Ella le clavaba las uñas en su espalda y en sus piernas, expresando gemidos y alaridos de placer y suplicando acabar con ese momento interminable de delirio, regocijo y bienestar. Ella sintió que cabalgaba arriba de él, y se sintió plena. Veía las estrellas reales de allá arriba y una infinidad de astros y cometas desde lo más profundo de su ser. Estaba bañada en lágrimas y encendida de gozo. Segundos después estallaron al unísono en un violento orgasmo sin igual. Un baño de sabor a éxtasis inundó sus cuerpos. Exhaustos, se besaron dulcemente, se tomaron de la mano, y comenzaron su caminata de regreso hacia la pista de baile. Se miraron a los ojos con complicidad, y ella dijo, dudando, casi como preguntando: - Vos sos… El le sonrió, se puso el jean, le dió un beso y le susurró al oído: -Mañana nos vemos. si pudiera explicar lo mucho que te amo, creeme que lo haria, pero no puedo. hace casi un año y medio que estamos juntos, y todavia no lo puedo creer... no puedo creer haber durado tanto con alguien, siendole completamente fiel, de los pies a la cabeza... si supieras lo expectacular que fue eso para mi, y lo mucho que significo... sos mi vida entera, nena <3